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Debemos cambiar las estructuras
Nuestro país tiene una estructura asociativa más bien débil y una tradición de estado muy fuerte que ha estimulado el surgimiento de una cultura de la mendicidad hacia el estado que es aprovechada por quienes viven de la política.
Nuestro país tiene una estructura asociativa más bien débil y una tradición de estado muy fuerte que ha estimulado el surgimiento de una cultura de la mendicidad hacia el estado que es aprovechada por quienes viven de la política.
Por Manuel Gross Osses
Desde la Sociología y la Ciencia Política muchos analistas han escrito contundentes columnas acerca del fenómeno de corrupción que está creciendo en Chile. Entre ellos, el columnista y rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña González, sin duda uno de los más certeros y leídos de la actualidad, a pedido del PPD ha presentado un documento que contiene un descarnado diagnóstico del estado de dicho partido y de la clase política en general.
Como no es posible aquí resumir el documento completo, expondremos algunos párrafos seleccionados por su claridad y por ser elementos negativos de la ética pública que durante muchos años se han criticado ampliamente por los intelectuales de todos los sectores.
En la primera tesis plantea que la política en Chile siempre ha sido clientelística:
“No sacaríamos nada con hablar de corrupción o de política clientelística si no somos capaces de ver la realidad y tomar nota de que se trata de una forma de conducta fuertemente arraigada en nuestra cultura política. Una forma de conducta, de otra parte, que tiene algunas explicaciones que quizá permitirían corregirla. La más obvia de todas es que nuestro país tiene una estructura asociativa más bien débil y una tradición de estado muy fuerte que ha estimulado el surgimiento de una cultura de la mendicidad hacia el estado que es aprovechada por quienes viven de la política.”
En la segunda tesis, plantea que debido la falta de financiamiento público de la política impulsa a los partidos de izquierda y de centro izquierda a “recurrir, mediante diversas artimañas, al dinero público.”
En la tercera tesis denuncia que debido a la falta de renovación de las cúpulas dirigentes “Llega un momento en que quienes hacen política no saben hacer otra cosa y pedirles entonces que vivan fuera del estado es como pedirle a un pez que viva fuera del agua.”
Contrastando con el silencio temeroso de algunos líderes, las insípidas declaraciones líricas de otros y el generalizado lavado de manos de la mayoría, en la tesis octava expone:
“El PPD y la DC ya habían experimentado alguna vez el bochorno de la corrupción y ninguno de los dos hizo lo necesario para extirparla, fuera de unas cuantas declaraciones más o menos retóricas que dejaron todo tal como antes. Olvidaron que la corrupción no es producto de la ignorancia, no es resultado del hecho que la gente desconozca las reglas del buen comportamiento y olvidaron que, por lo mismo, no se saca nada con recordar las reglas cuando se contravienen. Hay que cambiar las estructuras y los incentivos. Nada de eso, sin embargo, se hizo cuando este tipo de hechos ocurrieron el año 2003.”
¿Podremos ahora renovar las estructuras?.
(Publicado en el Correo del Lago, de Villarrica, el sábado 2 de diciembre de 2006)
---------------------------------------------------------- Blog de Manuel Gross en Atina Chile
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